Paremos un segundo de hacer lo que quiera que estemos haciendo. Dejemos el ordenador, los estudios, la novia o el novio intentando violarnos, la televisión idiotizante. Dejemos todo a un lado y retrocedamos diez o doce años. Veámonos con ocho años, con diez años. Recordemos la sensación de conformidad y la despreocupación del que no tiene apenas responsabilidades. Y ahora recordemos también qué deseábamos de nosotros… recordemos cómo nos veíamos con nuestra edad. ¿Nos veíamos con novia/o o sin ella/él? ¿Nos veíamos haciendo medicina? ¿Nos veíamos haciendo arquitectura? ¿Nos veíamos haciendo industriales? ¿Qué es lo que nuestra poderosa imaginación nos ofrecía? ¿Nos veíamos nadando en dinero o con una casa propia o con muchos juguetes con los que disfrutar las 24 horas del día? ¿Tocábamos algún instrumento? ¿Éramos gente culta?
Y ahora volvamos al presente. ¿Qué tenemos? ¿De todo lo que queríamos qué hemos conseguido? ¿Somos lo que queríamos ser? ¿Somos las personas que teníamos intención de ser?
Ahora pensemos en el futuro. ¿Cómo nos lo imaginamos? ¿Cómo nos imaginamos con 35 o 40 años? Una casa grande, un par de hijos y una mujer preciosa. Una casa pequeña y acogedora, soltero o con una novia rondando a sus anchas por la casa. Una mesita en el recibidor para dejar las llaves. Una mujer que te despierte con un beso. Unos niños que el día de Navidad te despierten a las siete de la mañana para ver los regalos. Calvos, gordos, delgados, atléticos, deportistas, jóvenes. ¿Qué vemos cuando pensamos en el futuro? ¿Vemos nuestros sueños realizados o por el contrario nos vemos amargados en un sillón de cuero que da demasiado calor? ¿Nos vemos (incluso) muertos? ¿Qué queremos de nuestro futuro?
Ya sabemos lo que tenemos ahora. Sabemos lo que queríamos, sabemos lo que queremos y sabemos lo que en realidad tenemos. Todos podemos ver que difieren los tres momentos entre sí. Y vemos que diferirán siempre. Porque los deseos poco importan. Porque imaginar es gratis, pero vivir no lo es.
Brindemos todos porque los deseos importen y porque algún día podamos mirar atrás y decir “soy exactamente quien quiero ser”.
Salud.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Y tu, en realidad,quién eres???
Si te observas desde el centro de tu ser si puedes visualizar lo que quieres ser?
Me gustó bastante.
Publicar un comentario