Sentado frente al ordenador, sin saber muy bien qué hacer. Puedo ponerme una película, pero sería la segunda esta tarde; puedo ponerme una serie, pero ya he agotado los capítulos que me faltaban por ver; puedo ponerme a leer, pero el libro que me interesa todavía no lo he conseguido; finalmente, puedo escribir. Y puedo escribir sobre esa sensación que ahora me invade, y que cada vez más frecuentemente se hace paso a través de mis entrañas hasta llegar al mismo corazón. No puedo definirla con un nombre; sé que tiene parte de soledad, sé que en parte es tristeza… pero va más allá. Es esa sensación cuando alguien a quien quieres no coge el teléfono ni responde a tus llamadas, esa sensación cuando alguien no te avisa de alguna fiesta, esa sensación cuando… cuando no te sientes querido.
Afortunadamente sé que es una sensación subjetiva y pasajera, asociada a un pequeño bache que tengo que superar. Pero algo anda mal. Algo anda realmente mal cuando esta sensación es cada vez más frecuente.
Tal vez la respuesta la encuentre aquí, en estas palabras digitales, en una escritura fútil. O tal vez la respuesta, como diría el agente Mulder, esté “ahí fuera”.
¡Pero no todo son malas noticias! Si algo bueno tiene esta sensación es que te enseña que el mundo continúa girando pese a cómo te encuentres tú, la vida sigue.
Ni tengo una enfermedad terminal ni tengo tantos problemas que no puedo con mi alma; pero soy una persona depresiva, ciclotímica que la llaman, y en este momento me siento así. No es culpa de nadie, sólo mía. Pero bueno, quizás ahora me ponga a hacer cosas que he planificado y aun así llevo atrasadas.
Un saludo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario