sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Y después...?

Buenas, queridos lectores (si es que todavía queda alguno por ahí) Tenía yo muy olvidado este blog, la verdad, y me arrepiento de ello. Hoy mismo me he acordado de él y me ha dado por leer las últimas entradas... ¡y vaya entradas! Sí señor, es lo que pasa cuando una persona como yo, ciclotímica y extraordinariamente perturbada sufre lo que se suelen llamar "contrariedades"; vamos, una serie de catastróficas desdichas. Pero a día de hoy estoy más estable, más feliz. Sigo con demasiadas cosas en la cabeza y sigo con mis eternas dudas acerca de absolutamente todo, pero he encontrado cierta estabilidad, lo que me da seguridad para afrontar el futuro. Sin embargo, también me asusta. ¿Qué pasará en el momento en el que esta estabilidad desaparezca? ¿Me habré acostumbrado demasiado a ella y me tambalearé como un borracho en la cuerda floja? Temo la llegada de ese día, porque casi con toda probabilidad me derrumbe, y la "fortaleza" de la cual ahora hago cierta gala se desvanecerá, sucumbiendo a la más tenebrosa de las oscuridades de mi ya oscuro corazón. O tal vez salga de esa felicidad momentánea como una versión mejorada de mí mismo. O simplemente salga otro juguete roto que arreglar. Lo cierto es que no tengo ni la más remota idea de lo que me depara el futuro, y como siempre, no sé lo que siento ni lo que debo sentir; porque, ¿acaso es normal tener miedo en mi situación? ¿O es más normal sentirse perfectamente seguro? Lo único que sé es que lo que debería hacer es limitarme a disfrutar de lo que se me presenta día a día...porque eso es lo único seguro y lo único real, lo único que no me hace plantearme mil dudas: el presente, el segundo en el que vivo, el minuto que consumo, la hora que me acerca cada vez de manera más certera a la muerte, esa última barrera que sortear. ¿Y después qué?

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